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Cascos de guayaba

21 Feb

Cascos de guayaba

Mercedes Vilá y Otero: Estudió en el colegio Lestonnac, fue modelo del Encanto, casi terminó la carrera de economías y se graduó como abogada. Todo eso la convertiría en una brillante ejecutiva para la época. Teniendo en cuenta que conducía un automóvil europeo en La Habana en la década de los 50-60 sería muy seguro de esas chicas listas que en la cocina solo entran a tomar café y como mucho a prepararse un bocadillo. Sin embargo, no ha sido el caso. Mi infancia estuvo adornada de una mesa como pocas. No por que fuéramos la familia más rica, pero de seguro la más tenaz en cuanto a la preparacioón de sus alimentos. Una vez recuerdo le comenté que para mi gusto, la forma de cocinar de la abuela era espectacular y me respondió que era muy sosa. Con el tiempo la he llegado a entender. Mi madre tomó como base la cocina española de mi abuela y le adicionó nuestras especies. Con este método, se logra una cocina creole como pocas en el mundo. No había mesa sin potajes, ensaladas, viandas fritas, acompañantes además de carne, pescado o pollo seguido por postres. Uno de sus manjares eran los cascos de guayaba. Mi madre sabía que me encantaban y entre ella y yo había una especie de complicidad: cada vez que los hacía, me los anunciaba como si de pasteles de fiestas se tratase.

 

8 guayabas

500 g de azúcar blanca

 

Pelar las guayabas manteniendo  la masa del fruto (casco). Cortar cada guayaba a la mitad y retirar las semillas y la pulpa interior con la ayuda de una cuchara pequeña.

Colocamos los cascos bien limpios en una cazuela, dándoles un hervor para luego retirarles esa agua, ya que nos deshacemos de toxinas y amargor.

Cubrirlos nuevamente con agua, colócandolos  a fuego medio. Añadir la mitad del azúcar continuando la cocción. Revolver con una cuchara de madera a intervalos para evitar que se pegue a la cazuela,  adicionar el resto del azúcar (toda o al gusto según su paladar al dulce). Finalizar la cocción cuando los cascos estén blandos y el almíbar en el punto deseado (punto de hebra).

 

Este postre puede comerse solo o acompañado de queso crema (queso Philadelphia), que es lo común en Cuba.

A la pulpa y las semillas que se retiran se les puede adicionar agua, batirla, colarla, azucararla y obtendrán un excelente jugo de guayaba.

No utilizo ni canela, ni cáscara de limón pues no quiero otro sabor que el de la guayaba. En muchas ocasiones, la clave del éxito estriba en lo simple.

Empanadas de guayaba

3 Ene

Empanada de guayaba

Mis hijos mellizos estuvieron de visita por el sur del mundo y claro que no podía faltar la visita obligada a uno de sus tíos, el tío George. Con ellos, él me envió dos regalos: una pelota de beisbol firmada por todo el equipo INDUSTRIALES, de una serie nacional, y una lata de guayaba brasileña, muy parecida a la cubana, con una nota aclaratoria sobre la pelota de beisbol y unas letras nostálgicas sobre las empanadas de guayaba de la abuela. Cosa que me inspiró y, buscando viejos anotaciones, pude hacerlas.

 

200 g de harina

100 g de margarina

0,5 dl de agua

2 cucharadas de azúcar

1 cucharadita de sal

100 g de dulce de guayaba prensada

 

Hacer un volcán con la harina en un molde, colocar el azúcar y la sal en el medio. Cortar la margarina en dados y deshacer todo con las manos bien secas, incorporar el agua de poco a poco, hacer una masa y dejar reposar en un lugar fresco.

Volver a trabajar la masa, en este caso con el rodillo, y añadir más harina si es necesario. Cortar en círculos. Si no se tiene una cuchilla circular, con un vaso ancho u otro recipiente de cocina podemos hacerlo. Rellenar con pequeños trozos de guayaba, doblando a la mitad, sellamos con la ayuda de un tenedor y pinchamos ligeramente por encima para que no salga el contenido.

Al horno, previamente calentado a 200 grados, unos 15 minutos.

Las he servido con un mousse de mascarpone que es muy sencillo. Batir mascarpone por un lado y nata liquida por otro, uniendo con una espátula las proporciones iguales. Encima he puesto hojas de menta cortadas en juliana.

La receta original lleva mantequilla, yo la he sustituido por margarina pues bajo el contenido calórico y gano en Omega 3, manteniendo el mismo sabor.