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Aguacate salsa sobre bruschetta de pan cubano

31 Ene

Aguacate salsa sobre bruschetta de pan cubano

Cuando llegué a Europa hace ya más de 20 años, estuve unos tres meses sin comer aguacate. 20 años no son nada decía aquel que cantaba tangos. Seguro que no son nada cantando tangos, pero como emigrante los años te marcan mucho. No pasa un día que no se extrañe la tierra que te vio nacer . Decimos que una ensalada sin aguacate no es cubana. Los cubanos tenemos con el agucate una relación muy especial. Debe de estar presente siempre en toda ensalada – o al menos cuando se pretenda presentar una mesa elegante para ocasiones especiales. En Estocolmo yo no compraba aguacate, pues no lo distinguía en el supermercado, hasta que un cubano que me visitó se asombró de que mi ensalada no tuviera aguacate. Le respondí “Es que no lo encuentro…” Éste se rió, me acompañó al mercado y en la sección de verduras  me lo mostró. Yo respondí “Eso no es agucate –  eso debe de ser una fruta exótica de la India o algo así…” Me ahorro las mil palabras ilustrando con una foto el aguacate común en Europa y el que luego después de 20 años está comenzando a llegar al norte de Europa.

Aguacate europeo y del Caribe

1 aguacate de porte medio

2 tomates medianos

1 limón criollo (lima)

1 cebolla roja

1 ramillete de cilantro

un chorrito de aceite de oliva vírgen extra

sal

 

Enjuagar con agua corriente el cilantro y los tomates. Pelar la cebolla y abrir el aguacate. Cortar todo en trozos brunoise, o sea pequeños y lo más uniforme posible.

Aguacate salsa cortada en brunoise Aguacate salsa en anillo

Del cilantro tomar solo las terminaciones y las hojas. Exprimir el limón, agregándole un chorro de aceite de oliva, poner sal a gusto y remover.

Bruschetta con aguacate salsa

Del pan cubano subiré la receta próximamente. Se puede sustituir por baguette, pan de payès o pan gallego.

 

Recomendaciones

Solo usar lima (osea limón criollo).

A quien no le agrade el cilantro, lo puede sustituir por perejil o albahaca.

Cóctel de camarones

8 Dic

 

Cóctel de camarones

Camaroncito duro sácame del apuro. Esta frase estuvo siempre presente en mi infancia debido a un famoso cuento infantil. De ella pasé a Camarón que se durme se lo lleva la corriente, según el refranero popular, pero como siempre digo que el mejor producto de mi tierra es nuestro humor, los cubanos recompusimos esa frase en Camarón que se durme se lo comen los turistas.

Tengo buenos recuerdos del cóctel de camarones que hacían en el restaurante la Torre. Hace poco leí una crítica sobre la comida cubana en la que se azotaba de forma desproporcionada nuestra forma de consumir camarones. Bueno, qué le vamos a hacer si nos gustan, en cóctel, enchilado, al orly, en arroz o por qué no un ajiaco marinero con camarones. En fin Serafín que si eres crítico gastronómico y visitas Cuba, préparate porque los camarones se durmen y pueden terminar en tu cóctel.

 

400 g de camarones tipo XL

1 limón criollo (lima en Europa)

2 huevos

0,5 l de aceite , sabor neutral (girasol, colza o maíz)

1 cebolla roja

2 cucharadas de puré de tomate

1 cl vino tipo Madeira (un amontillado dulce andaluz funcionaría)

pimienta blanca fresca molida

sal

 

Limpiar los camarones quitándole la cáscara y la tripa interior. Colocar una cazuela con agua a hervir y cuando esta rompa a hervir, adicionar sal y seguido los camarones. Con 5 minutos a cocción es más que suficiente. Quitar la espuma que suelten con una espumadera. Al retirarlos, colocarlos en agua bien fría, de ser posible con hielo.

 

La salsa

Comenzamos batiendo en una batidora los huevos. Vamos adicionando el aceite de poco a poco. Al principio sobre todo, debe ser solo un hilo el chorrito. Cuando esté bien espesa, colocamos el zumo de la lima, sal a gusto y pimienta blanca fresca molida.

La retiramos de la batidora a un recipiente, añadimos el puré de tomate, el licor y la cebolla roja cortada de forma muy fina.

Mezclamos los camarones con la salsa y servimos con algún vegetal.

 

Recomendaciones

No pasarse en la cocción de los camarones ya que quedarían duros y de textura tipo goma.

La salsa es solo un acompañamiento, no excederse. Siempre hay posibilidad de adicionar al gusto del comensal.

Yo prefiero el aceite de colza, ya que contiene Omega 3.

Tapa para Pascua

28 Mar

Blini foto principal

¿Qué podría decir un cubano de mi generación sobre el huevo? El consumo era desmesurado en muchos hogares en las decadas de los 70 y 80. Aparecieron infinidades de chistes en esa forma única que tenemos los cubanos de ver el mundo. El médico, el salvador, el único, el supremo. Bueno, las denominaciones eran  infinitas. Hoy podría hacer unos huevos Molé, unos huevos rellenos con algún producto afín a nuestra mesa, pero quiero cambiar un poco y con el concepto de la tapa española – utilizando un producto escandinavo – creado por un cubano: La torre de Babel. El blog ha comenzado a contar con una lista de seguidores entre los que está Ángeles, una persona que ha tenido la suerte de nacer y vivir en ese magnífico lugar que es Galicia, y que además es una entusiasta por la cocina sin fronteras. Hace unos días presentó sus huevos rellenos en una red social: Yo pensaba hacer algo símil, pero la desconstrucción o nueva estructuración de un plato me venció. Yo le prometí sacar unos huevos rellenos, pues en este caso el relleno queda al descubierto. Al descubierto no podía estar un huevo en La Habana en la decado de los 70 y 80, hubiese terminado mínimo en tortilla de platanitos.

8 huevos

200 g de caviar de lumpo

1 cebolla roja mediana

0,1 l de nata agria

200 g de harina de trigo

0,4 l de leche entera

25 g de mantequilla

1 ramillete de eneldo

pimienta blanca fresca molida

sal

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Con dos  huevos, separar las claras de las yemas. Batir las claras con una varilla o un batidor manual a punto de merengue. Agregar una pizca de sal. Por otra parte mezclar las yemas con la leche y la harina. Adicionar una pizca de sal y pimienta. Batir hasta crear una mezcla homogénea.

Unir las dos mezclas con una espátula de forma suave para mantener el aire de las claras batidas.

Colocar un sartén pequeño a fuego lento con mantequilla, haciendo lo que conocemos como blini o arepas dobles.

Cocer los huevos restantes y cortarlos en rodajas sobre la base creada con un poco de cebolla roja previamente cortada, 50 g de caviar de lumpo, una cucharada de nata agria y  eneldo.

La receta está concebida para 4 personas.

Tabulé

12 Mar

Tabulé

Tabulé es una ensalada, que muchos aseguran es de origen libanés. Confieso que cuando escuché el nombre la primera vez, mi asociación por cuestión fonética con el taburete fue inmediata. Estuvo  de moda en la década de los 90. Recuerdo que la conocí a través de un colega francés, trabajando en un restaurante de la zona alta de Estocolmo. La servíamos con salmón ahumado y fue todo un éxito en su momento. Era la ocasión de ofrecerles a los suecos algo tan suyo como el salmón un tanto distinto, pero a su vez tan fresco. Yo me lo serviría con gusto con un salpicón de pescado frio, un escabeche, un ceviche, o incluso con una carne fria. La versión que yo hacía en aquel entonces, distaba un poco de las recetas originales y más clásicas: Yo usaba lima (limón criollo) y menta. Sin querer, le di mi toque cha cha cha… A pesar de que los 90 son cosa del siglo pasado, para muchos, este plato es todavia desconocido. Creo que es una forma  de acompañar algunos de nuestros platos, dándole un reposo a el señor arroz. Vamos que mi propuesta es comernos un tabulé en un taburete.

 

400 g de bulgur

1 pepino

2 ajíes, uno verde y otro rojo (pimientos morrones)

2 cebollas rojas

1 ramillete abundante de perejil

1 ramillete abundante de hierbabuena

4 limas (limón criollo)

2 dl de aceite de oliva (virgen extra)

pimienta negra

sal

 

Colocar el bulgur en un recipiente amplio que podamos tapar con un papel film o una tapa de forma hermética. Le vertemos 1 jarro de agua hirviendo. Removemos con un utensilio para no quemarnos las manos y tapamos nuevamente. Esta operación la vamos a repetir  unas tres veces. Las proporciones de agua con respecto al bulgur son de 1 = 1,25. También se puede cocer directamente –  este método que progongo es más ancestral y no corremos riesgo de que el grano se nos pase de cocción.

Exprimimos los limones, cortamos todas las verduras en brunoise (bien finas) y de igual modo las hierbas frescas. Las mezclamos con el bulgur, el aceite de oliva y el jugo de los limones. Por último ponemos pimienta y sal a gusto.

He puesto una hoja de hierbabuena y un chips de yuca de garniture.

Esta receta sirve como guarnición, pero bien podemos enriquecerla – a partir de gustos – poniendo apio fresco, hongos, habichuelas , espárragos… así convirtiéndola en un plato fantástico para los días veraniegos.