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Frituras de calabaza

4 Feb

Frituras de calabaza - plato Frituras de calabaza - zoom

Los postres rústicos caseros, como el boniatillo, el matarrabia y las frituras de calabaza no deben caer en el olvido, pues forman parte de nuestra cultura culinaria. La versión que expongo tiene la base de la receta original, adicionando solo unos toques para realzarla, como es el uso de limón y la cocción de la calabaza con una rama de canela.

Puede servirse con azúcar y canela o una salsa de caramelo, yo la pretendo realzar un poco utilizando una salsa de frambuesas (encontrarán la receta de esta salsa en Salsas y mojos).

 

200 g de calabaza

60 g de harina de trigo fina

1 cucharadita de polvo de hornear

60 g de azúcar blanca

1 rama de canela

aceite vegetal de sabor neutral

1 limón criollo (lima en Europa)

 

Pelar y cocer la calabaza con la rama de canela, 20 g de azúcar y un trocito de cáscara de limón.

Escurrir muy bien el agua, retirar la rama de canela y la cáscara del limón. Hacer un puré adicionando la harina, el azúcar restante (40 g) y el polvo de hornear.

Dejar reposar mínimo 30 minutos para que el polvo de hornear trabaje, proporcionando volúmen.

Freír en abundante aceite  por ambos lados y colocar en papel absorbente antes de servir.

Las frituras las he servido naturales, sin azúcar encima, pero cada cual puede poner lo que desee.

Torrejas

29 Ene

Torrejas

Yo creo que las torrijas cambiaron de nombre en su viaje al nuevo mundo y pasaron a llamarse torrejas. Un día una persona muy castiza me dijo “Ese nombre está degenerado”. Mi respuesta fue sencilla, “Está multiplicado”. Creo que el idioma de donde provienen las torrijas se multiplicó cuando viajó a nuestras tierras y nunca más de acuerdo con García Márquez con respecto a su diccionario para la lengua castellana de América. Muchos piensan que las torrijas vienen de Andalucía, ya que son muy populares en fiestas como la Semana Santa, como es el caso de Sevilla. Casi afirmaría que son de La Rioja, más concreto de Logroño, pero a nosotros nos llegaron sin lugar a dudas del sur de la península Ibérica.

 

pan duro

1 litro de leche entera

180 g de azúcar blanca

1 rama de canela

1 corteza de limón o naranja

4 huevos

1 litro de aceite (de sabor neutral)

 

Yo prefiero usar el pan de molde. Ya está cortado y es el que comí en la infancia. También se puede utilizar el tipo baguette, que es lo más clásico en España.

Se coloca el pan en una fuente y se pone a calentar la leche con la canela, la corteza del cítrico y el azúcar. Después de hervir, bajar el fuego y dejar mínimo a fuego muy lento por espacio de 5 minutos. Luego se vierte sobre el pan en la fuente y se deja reposar mínimo 2 horas. Mi abuela las dejaba toda la noche en la nevera tapadas. Se sacan una a una, escurriéndolas bien y se pasan por huevo batido. Se fríen en aceite bien caliente, dándole la vuelta por los dos lados, escurriéndolas  bien.

Se pueden servir con miel, con una salsa de frambuesa, con un almíbar de cava o simplemente con azúcar y canela en polvo.

 

Existe una variante, que pudiera ser más americana. Se puso en práctica en un tiempo en Cuba cuando había mantequilla: hacerlas tipo a la plancha con mantequilla.

Yemitas

16 Ene

Yemitas

Mucho se ha comentado sobre este postre. Yo recuerdo que donde último las comí en Cuba, fue en una cafetería muy conocida del Vedado, La Pelota, que esquina 23 y 12. Para mi gusto ya esas últimas, tenían demasiado azúcar y poco huevo, pero los recuerdos son recuerdos.

Las yemitas no tienen un coste elevado. Desafortunadamente, es un postre que debe tomarse con moderación por tema colesterol. Su proceso de elaboración, más que consistir en unos dominios avanzados de cocina, requiere de tenacidad.

 

12 yemas de huevo

0,5 litro de agua

200 g de azúcar

azúcar glass

1 rama de canela

1 limón amarillo

 

Hacer una almíbar con el azúcar y el agua, introduciendo la rama de canela. Debemos lograr lo que se conoce como almíbar de hebra. Si tenemos duda al respecto, se logra cuando hayamos reducido de 0,5 a 0,2 dl aproximadamente.

Rallar la cáscara del limón por la parte más fina del rallador y colocarlo con las yemas, removiéndolas un poco.

Cuando el almíbar tome temperatura ambiente, lo mezclamos con las yemas y lo llevamos todo a baño maría, removiéndolo con una cuchara de palo hasta que comience a despegarse de las paredes de la cazuela. Se puede realizar la operación directo al fuego, pero se debe tener muy bajo en caso de gas y en caso de eléctrico sobre el número 3 como máximo.

Esparcir la mezcla en una fuente plana. Cuando llegue a temperatura ambiente, llevarlo al frío tapado, para buscar un poco de dureza. Sacar del frío y hacer bolas. Puede ponerse azúcar refinada, yo en este caso he utilizado azúcar glass.

Esta es la básica, de aquí se puede poner vainilla, colorantes, anís, en fin al gusto del comensal. Importante de la ralladura del limón, no debe nunca ponerse la parte blanca del cítrico – amarga.