Mayonesa de limón criollo

3 Mar

Mayonesa de limón criollo

La mayonesa con lima – o limón criollo – es mucho más apropiada para nuestra cocina que otras mayonesas con vinagre y limón debido a que la lima y el limón criollo tienen incluido ese toque algo más dulzón siempre presente en la cocina del Caribe. Cada vez que hago mayonesa casera, no puedo dejar de pensar en mi hermano Clive. Él se autotitula el máster de la mayonesa. En su cocina de soltero siempre tuvo un microondas para calentar la comida precocinada y una batidora para su mayonesa. Sé que hace mucho come comida casera debido a esa fantástica compañía que tiene. Espero que además siga haciendo mayonesa casera.

 

1 huevo xl

200 ml de aceite de colza

1 diente de ajo

1 limón crillo (lima)

1 diente de ajo

pimienta blanca (fresca molida)

sal

 

Cascar el huevo en el recipiente de la batidora (manual o estacionaria). Agregar el zumo del limón criollo previamente exprimido y colado junto al diente de ajo a su vez pelado. Colocar una pizca de pimienta y sal a gusto. Comienzar a batir adicionando el aceite de forma muy suave a modo de chorro tipo hilo hasta lograr una mezcla homogénea y de una textura firme.

 

Recomendaciones

De cortarse la mayonesa lo recomendable es volver con un nuevo huevo y la mezcla cortada, como si fuera el aceite, con el mismo método.

En caso de que nos quede muy espesa, podemos incorporar un chorrito de agua, sin dejar de batir.

Es recomendable usar un huevo de gallina libre.

Uso aceite de colza por su contenido en Omega3, pero puede usarse cualquier aceite de sabor neutral.

Africanas

23 Feb

Africanas

Las africanas son unas golosinas de chocolate que estuvieron tan presentes en mi generación como la escuela al campo, la habanera del parque Almendares o las tachuelas de chocolate en la matiné del cine Acapulco. Llevo algún tiempo en proceso de investigación para elaborarlas, pues nunca fueron un dulce casero sino que formaron parte de esa indústria alimenticia en Cuba que en la década de los 80 del siglo pasado tuvo algunos aciertos fantásticos, como el jugo de mango taoro, los helados de Coppelia o el ya desaparecido jamón del diablo en lata.

Desde la creación del blog no había estado tanto tiempo sin subir una receta nueva, por lo que pido disculpas a los seguidores.

3 huevos grandes

70g de azúcar blanca refinada

40g de harina de trigo

40g de maizena

250g de cobertura de chocolate 70%

Preparar el horno a 200 grados centigrados.

Batir las claras consiguiendo una espuma firme. Añadir el azúcar de poco a poco, cucharada a cucharada. Batir las yemas por separado y adicionarlas al merengue, removiendo de forma ligera. Cernir la harina y la maizena sobre la mezcla, remover suave para que todo quede bien mezclado, evitando grumos.

Colocar la mezcla en una manga pastelera, y hacer tiras de unos 5 ó 6 cm aproximadamente en una placa de horno con papel de hornear. Llevar al horno por espacio de 7 a 10 minutos. Retirarlos y esperar que tomen temperatura ambiente.

En baño maria fundir el chocolate. Lo óptimo es fundirlo sobre los 43 grados y esperar que baje a una temperatura de 30 a 33 grados, para luego bañar los bizcochos, colocándolos después en una parrilla a escurrir.

Recomendaciones

Los huevos es preferible sean de gallina libre.

Los bizcochos deben reposar cuando salen del horno, para lograr efecto crujiente.

La temperatura del chocolate nos proporciona que la cobertura se solidifique sobre el bizcocho y no se quede con color mate.

La receta está calculada para 18 ó 20 unidades.

Moros y cristianos

25 Ene

Congris

Estoy convencido que los moros y cristianos, el arroz congri o congris – se trata de lo mismo. Hay quien sostiene la teoría de qué es congri, ya que viene de lengua africana y por consecuencia es comida que recibían los esclavos en las plantaciones, comida de bajo coste y con alto valor energético. Por otro lado, unos dicen que si moros en La Habana o Santiago, otros que una cosa es con legumbres rojas y otra con legumbres negras – entiéndase frijoles en Cuba. Para mi es lo mismo, pero como esto va un poco de polémicas, ahí los dejo, y como los cubanos tenemos más de Fernando Ortiz que Nitza Villapol, pues bienvenido sea. Lo que sí tengo muy claro es que es la traspolación de nuestra raza llevada a un plato de arroz.

En mi casa nunca fuimos mucho de moros, congri u otro tipo de arroz elaborado con frijoles. Éramos más de arroz blanco y frijoles negros, por lo que llegué a la elaboración del congris por oficio y no por herencia. Como estudié cocina en Europa, logré mi congris por método de ensayo y error, estando orgulloso después de muchos fracasos.

 

150 g de frijoles negros

200 g de arroz grano largo (tipo basmati o jasmin)

1 pimiento verde (aji en Cuba)

1 cebolla de porte grande

6 dientes de ajo

2 hojas de laurel

comino molido

orégano

pimienta negra fresca molida

sal

1 chorro de aceite de oliva

 

Cocer los frijoles negros con abundante agua y especias secas hasta que lleguen a quedar blandos. Retirarlos y colarlos separando el agua de los granos.

Hacer un sofrito en una cazuela grande. Comenzamos sofriendo el aceite de oliva con el ajo, la cebolla y el pimiento verde bien cortados.

Adicionamos el arroz previamente enjuagado varias veces. Seguimos sofriendo a fuego medio. Ponemos especias secas, los granos de frijoles y sal a gusto. Por último colocamos el caldo de los frijoles a una proporción de 1,5 de líquido por 1 de granos y arroz. Subimos el fuego, removemos un poco y tapamos. Cuando rompa a hervir, bajamos a fuego medio bajo. Seguimos unos 15 minutos aproximadamente. Bajamos a fuego bajo unos 5 minutos. Tapado dejamos reposar unos 5 minutos más.

 

Recomendaciones

Es importante lavar bien con agua el arroz. De esta forma eliminamos almidón evitando grumos en su resultado.

Para éste plato – a diferencia de los frijoles negros – prefiero el pimiento verde y utilizo aceite de oliva, evitando las grasas saturadas abriendo el espectro culinario de igual forma a los vegetarianos.

Prefiero siempre el congris con grano largo porque queda más desgranado.

Ajiaco marinero

16 Ene

Ajiaco marinero

No hay un plato tan ancestral en la gastronomía cubana como el ajiaco. Es una de las pocas cosas que sobrevivieron al expolio y exterminio de la colonización. Sé que las tribus taínos, caribes, recolectores, agricultores y pescadores intercambiaban sus productos. Estaría casi dispuesto a apostar que alguno de esos indígenas guisó sus verduras y tubérculos con productos del mar. No obstante, si no lo hicieron, nunca es tarde si la dicha es buena.

Creo que de aborígen no tengo mucho – ya me gustaría – pero sí he comido mucho ajiaco gracias a ellos y el producto del mar siempre ha estado presente en mi cocina, pues por qué no hacer de ambos una combinación como ésta.

 

200 g de pescado blanco limpio

200 g de calamares en anillas

400 g de gambas con cabeza

1 kg de mejillones frescos

150 g de camarones

1 yuca de porte mediano

2 boniatos de porte mediano

200 g de calabaza

200 g de papas

1 plátano macho

4 malangas medianas

4 mazorcas de maíz

2 zanahorias medianas

2 cebollas

1 cabeza de ajo

4 tomates maduros grandes

2 cucharadas de puré de tomate

1 vaso de vino blanco

orégano

comino

pimienta blanca fresca molida

sal

 

Pelar las gambas. Reservarlas.

Con los restos de las gambas, una zanahoria, cuatro dientes de ajo y una cebolla – cortado todo en trozos grandes  comenzamos sofriendo en una cazuela grande. Cuando comience a tomar color casi quemado, agregamos el puré de tomate. Removemos y ponemos el vaso de vino.

Colocamos 4 litros de agua en una cazuela de 5 litros. Cocemos por espacio de 20 minutos, quitando la espuma producida. Retiramos y trituramos bien en una batidora, colándolo luego por un colador fino. Sazonamos el caldo con orégano, comino, pimienta blanca y sal a gusto.

Limpiamos y cortamos toda la verdura en trozos medianos. Comenzamos a cocer en el caldo por éste orden: la yuca, el plátano, el maíz y el resto de las verduras. Seguimos con las anillas de los calamares. Casi al terminar, colocamos los camarones y el pescado blanco con las gambas peladas. Rectificamos de sal. Por último – ya casi con el vapor – colocamos los mejillones y tapamos.

 

Recomendaciones

Es importante que la yuca casi se ablande antes de seguir cociendo el resto de ingredientes y tener en cuenta los puntos de cocción de las verduras para que no nos queden duras. Como el ajico lo permite, no es necesario que las verduras estén al dente.

No cocer el caldo de gambas más de 20 minutos después de que rompa a hervir – puede dejar un sabor amargo.

El producto del mar puede variar de acuerdo a su gusto.

Crema de frijoles negros y champiñones al oporto

5 Ene

 

Crema de frijoles negros con champinyones al oporto

Para los cubanos, esto no es más que puré de frijoles negros. Sucede que en un restaurante, el puré es otra cosa. Esto es  lo que comen los niños como introducción en la comida cubana. La vida es irónica ya que también es comida de ancianos, pero a mi, las cremas me gustan mucho. Dan mucho juego en un menú – sobre todo si es una alternativa vegetariana como ésta. Mi abuela los hacía – como casi todas las abuelas – y les ponía picatostes.

Presento una variante con champiñones y vino de Oporto dándole un toque de distinción a la comida casera.

 

frijoles negros dormidos (ver receta en el apartado Entrantes)

200 g de champiñones

1 cl de vino de Oporto

aceite de oliva

pimienta blanca (fresca molida)

sal

 

Pasar por un mixer estacionario o manual los frijoles negros, logrando una textura crema. Añadimos un poco de agua si es necesario, en tal caso rectificamos de sal.

Saltear los champiñones previamente laminados en una sartén con aceite de oliva. Ponemos sal y pimienta a gusto y al final – antes de servir – rociamos vino de Oporto, dejando reducir a la mitad.

Los he servido a su vez con un chorrito de aceite de oliva.

 

Recomendaciones

El aceite debe estar bien caliente antes de saltear los champiñones.

Filete de cerdo a la sidra

27 Dic

Filete de cerdo a la sidra

En pocos días, Cocina con Cuba cumple un año, más de 25.000 clics, 100 recetas y una media de 1.500 visitantes todos los meses. Gracias a todos! Cocina con Cuba crece debido a sus comentarios y forma de promocionar este humilde blog en las redes sociales. A todos, buena entra de año y que el 2014 sea más lindo aún.

Subo la receta 100 con un plato de toques asturianos. Como siempre digo, soy cocinero por una asturiana, mi abuela. Por esa razón y otras, viva la sidra, el Cabrales, la nata, la mantequilla, el Sporting de Gijón, la fabada y el pote. Soy más cubano que las palmas y más habanero que el castillo del Morro, pero es de bien nacido ser agradecido. Por otra parte, llevo mucho tiempo con deseos de hacer una especie de homenaje a mi abuela y a mi madre que me permitieron empanar sus croquetas, remover su bechamel, asistir a los chayotes rellenos y el flan de calabaza, ser partícipe del proceso creativo en vacas gordas y flacas. A Maruja y a Mercedes, mi abuela y mi madre, gracias!

 

800 g de filete de cerdo

1 botella de sidra (tipo espumosa asturiana)

1 cebolla grande

2 manzanas (he utilizado Verdialona)

0,5 L de nata liquida

150 g de mantequilla

pimienta blanca fresca molida

sal

 

Limpiar el filete. Sofreír los restos en una cazuela con 50 g de mantequilla, la cebolla y la manzana previamente cortadas en trozos grandes. Poner sal y pimienta blanca a gusto. Sofreír hasta que todo tome un color dorado. Añadir la sidra y reducir hasta que quede solo una cuarta parte de la salsa.

Pasar por un colador fino, retirar todos los restos de carne para luego agregar la nata.

En una sartén marcamos el filete con 50 g de mantequilla poniendo sal y pimienta blanca a gusto. Retiramos la sartén del fuego y llevamos el filete en otra fuente al horno previamente calentado a 180 grados centígrados por espacio de aproximadamente 15 minutos.

La salsa la colocamos en la sartén donde marcamos la carne. Dejamos reducir hasta la mitad, colocándola luego en un mixer estacionario o manual, triturándola bien y pasándola por un colador fino.

Con una pizca de mantequilla salteamos la otra manzana limpia y cortada en gajos.

Retiramos el filete del horno, esperamos que baje un poco de temperatura y cortamos en porciones de 200 g colocándolos unos minutos en la salsa antes de servirlo.

 

He presentado el filete con unos chips de manzana:

Cortar la manzana en rodajas bien finas. Colocarlas sobre un papel de hornear y pincelarlas con un almíbar a punto de hebra para luego ponerlas al horno una hora a 125 grados centígrados.

Arroz amarillo con carne de cerdo

16 Dic

Arroz amarillo con carne de cerdo

El arroz amarillo en Cuba es como la paella en España. Los cubanos nos sacamos de debajo de la manga un amarillo con casi cualquier cosa. Teniendo en cuenta que el Bijol es una especia cubana, el amarillo siempre sale a colisión – acompañado siempre por unos platanitos fritos, una ensalada y hasta unas viandas hervidas con mojo (como podrían ser los casi olvidados plátanos en calzoncillos). Por esa razón, y por la posibilidad de montar un plato con poco para muchos, me convertía siempre en el cocinillas de la adolecencia. En tiempos difíciles llegamos a comer amarillo con amarillo luego de las fiestas de los sábados. Según comentarios de mis amigos, recuerdan esto como algo grato.

Yo prefiero los tropezones como dicen en la península Ibérica. Es como una regla de tres no escrita, en un arroz amarillo cubano hay Bijol, comino, laurel y orégano. Eso en especias secas – a partir de ahí cabe casi todo. Comenzando con un buen sofrito – que es la base de nuestra comida – a mi me gusta sofreír el arroz antes de mojarlo. Es algo que importé de los arroces del Maresme, Cataluña. Sin embargo, para un arroz cubano mantengo el grano largo, preferiblemente de tipo basmati.

 

300 g de arroz largo (basmati)

200 g de carne de cerdo (preferiblemente con algo de grasa)

2 cebollas medianas

4 dientes de ajo

100 g de petit pois (guisantes)

1 ají rojo (pimiento en Europa)

2 tomates maduros

Bijol (cúrcuma como solución)

2 hojas de laurel

orégano

comino molido

un ramillete de perejil

un ramillete de cilantro fresco

pimienta negra fresca molida

sal

un chorrito de aceite de oliva

 

Lavar el arroz dos o tres veces con agua fria para quitarle un poco el almidón. Limpiar y cortar las verduras haciendo un sofrito con el chorrito de aceite de oliva y las especias secas (mirar en el apartado Salsas y mojos para más información).

Cortar la carne en trozos chicos y adicionar al sofrito. Seguir con el arroz sofriéndolo. Ponemos sal y pimienta a gusto. Remover a fuego medio y continuar con los petit pois. Por último colocamos el agua a una proporción de uno y media de agua por arroz. Subimos el fuego y cuando rompa a hervir bajamos a medio bajo, tapándolo hasta que casi se seque. Los últimos minutos a fuego muy bajo. Antes de servir y todavía caliente, añadimos el perejil y el cilantro previamente cortados bien finos.

Lo he servido con un cintillo de calabacin asado.

Cóctel de camarones

8 Dic

 

Cóctel de camarones

Camaroncito duro sácame del apuro. Esta frase estuvo siempre presente en mi infancia debido a un famoso cuento infantil. De ella pasé a Camarón que se durme se lo lleva la corriente, según el refranero popular, pero como siempre digo que el mejor producto de mi tierra es nuestro humor, los cubanos recompusimos esa frase en Camarón que se durme se lo comen los turistas.

Tengo buenos recuerdos del cóctel de camarones que hacían en el restaurante la Torre. Hace poco leí una crítica sobre la comida cubana en la que se azotaba de forma desproporcionada nuestra forma de consumir camarones. Bueno, qué le vamos a hacer si nos gustan, en cóctel, enchilado, al orly, en arroz o por qué no un ajiaco marinero con camarones. En fin Serafín que si eres crítico gastronómico y visitas Cuba, préparate porque los camarones se durmen y pueden terminar en tu cóctel.

 

400 g de camarones tipo XL

1 limón criollo (lima en Europa)

2 huevos

0,5 l de aceite , sabor neutral (girasol, colza o maíz)

1 cebolla roja

2 cucharadas de puré de tomate

1 cl vino tipo Madeira (un amontillado dulce andaluz funcionaría)

pimienta blanca fresca molida

sal

 

Limpiar los camarones quitándole la cáscara y la tripa interior. Colocar una cazuela con agua a hervir y cuando esta rompa a hervir, adicionar sal y seguido los camarones. Con 5 minutos a cocción es más que suficiente. Quitar la espuma que suelten con una espumadera. Al retirarlos, colocarlos en agua bien fría, de ser posible con hielo.

 

La salsa

Comenzamos batiendo en una batidora los huevos. Vamos adicionando el aceite de poco a poco. Al principio sobre todo, debe ser solo un hilo el chorrito. Cuando esté bien espesa, colocamos el zumo de la lima, sal a gusto y pimienta blanca fresca molida.

La retiramos de la batidora a un recipiente, añadimos el puré de tomate, el licor y la cebolla roja cortada de forma muy fina.

Mezclamos los camarones con la salsa y servimos con algún vegetal.

 

Recomendaciones

No pasarse en la cocción de los camarones ya que quedarían duros y de textura tipo goma.

La salsa es solo un acompañamiento, no excederse. Siempre hay posibilidad de adicionar al gusto del comensal.

Yo prefiero el aceite de colza, ya que contiene Omega 3.

Tortilla de platanitos

17 Nov

Tortilla de platanitos

En unas jornadas gastronómicas donde se reunieron muchos cocineros, uno de ellos – de mucha reputación – se dirigió a mi en estos terminos: “Cubano, y tú que tortilla prefieres?” Mi respuesta fue fulminante: “La de platanitos maduros”. Sé que para muchos prima la de papas, la de alcachofas, la de jamón, la tortilla de trufa – manjar de gourmets – pero como mi tortilla de platanitos no hay dos y al decir mía, quiero decir cubana.

 

4 huevos

3 plátanos maduros (fruta)

aceite vegetal (de sabor neutral)

sal

Plátanos cortados Plátanos en el cortador

Plátanos con huevos batidos Plátanos en aceite

Cortar los plátanos y freírlos en aceite bien caliente para evitar que se peguen a la sartén. Escurrirlos con la ayuda de un colador.

Batir los huevos  con sal, incorporar los plátanos y poner la mezcla  en una sartén con poco aceite  a fuego muy bajo. Casi no la muevo y luego la viro con la ayuda de un plato o una tapa de cazuela.

 

Recomendaciones

Hay una forma de buscar volúmen, si se desea: Separar las claras de las yemas, batir primero las claras cerca de punto de nieve, juntarlas y terminar de batir, luego colocar los plátanos. Esta forma puede servir para cualquier tortilla, pero corremos el riesgo de que se pegue más en la sartén.

Remolacha con vinagreta de limón y semillas de marañón

10 Nov

Remolacha con vinagreta de limón y semillas de maranón

Casi todos los cocineros tenemos lo que yo llamo el producto atravesado, pues no escapamos de tener algún mal recuerdo de la infancia, de algo que por paladar o efecto visual simplemente no entra. Conocí un gran chef que no soportaba el pimiento verde, las paellas las hacía con el pimiento entero y luego lo retiraba antes de comérsela. Uno de mis ídolos, Juan Mari Arzak, tengo entendido no puede con el pulpo. Mi historia ha sido siempre con las remolachas, no soportaba ni siquiera que me mancharan los granos de arroz. Mi madre se empecinaba en que las comiese a pesar de que siempre fui de buen comer. Hubiese sido perfecto si hubiese comido remolachas, pero quizás no hubiese sido cocinero.

Las remolachas para mi siempre han sido un reto culinario, entre otras cosas por el efecto visual que producen. Son tan hermosas que pocos productos en la cocina nos pueden dar esa pincelada roja intensa. Mi reto siempre ha sido el hacer de las remolachas algo nuevo o algo sencillo como ésta receta, pero con toques muy de nuestra cocina, tratando cada día de convencerme, que algún día las comeré con gusto.

 

400 g de remolachas

120 g de semillas de marañón

1 cucharada de aceite de oliva

sal

 

Cocer las remolachas con su cáscara por espacio de unos 40 minutos aproximadamente. Retirarlas del agua y cuando tomen temperatura ambiente, pelarlas y cortarlas en rabanadas.

Saltear las semillas de marañón con el aceite de oliva y ponerles sal a gusto.

La vinagreta de limón criollo: la encuentran en el apartado Salsas y mojos.

Las he servido con escamas de sal y germinados de girasol.

 

Recomendaciones

No pinchar constantemente las remolachas durante la cocción, pues pierden su color. Por esta misma razón, cocerlas siempre con la cáscara.